Cuanto mayor es el patrimonio de una familia, más necesario se hace dedicar recursos, de tiempo y de expertise, a la gestión profesional del conjunto de bienes y activos familiares.

Tanto si posee una o varias empresas familiares, como si las ha vendido, la cuestión relevante es que su familia dispone de mucho patrimonio que, evidentemente, debe ser administrado a partir de una estrategia que cumpla con unos requisitos irrenunciables: preservar el conjunto de bienes y activos, engrandecer el patrimonio pensando en las próximas generaciones y mantener los valores y principios familiares.

El trabajo diario de la familiy office de una gran empresa familiar implica un cierto nivel de asesoramiento legal y fiscal; la gestión y planificación patrimonial a corto y a largo plazo; la implementación y administración de estructuras tales como los fideicomisos, las fundaciones, los seguros de vida y las entidades corporativas; y la planificación de los bienes sucesorios, buscando siempre la preservación de los activos para hacer una correcta transferencia a la siguiente generación.

Si bien una familiy office siempre suele aumentar el control y la supervisión de la actividad económica de la familia y está al servicio de la planificación estratégica de preservación, crecimiento y transferencia futura del patrimonio familiar, cabe recordar que el abanico y el alcance de los servicios de una familiy office están ligados a las necesidades específicas y la mentalidad patrimonial de cada familia y empresa familiar.